Entendiendo la Opresión y la Vergüenza Internalizadas: el peso que nunca debiste llevar

Como terapeuta matrimonial y familiar que trabaja con BIPOC, recién llegados y clientes de primera generación, a menudo escucho frases como:

  • "Siento que no pertenezco a ninguno de los dos mundos".

  • "Me cuestiono a mí mismo(a) todo el tiempo".

  • "Me callo para mantener la paz".

  • "No sé cómo ocupar el espacio sin sentirme culpable".

Estas declaraciones no tienen que ver con la autoestima. Son la voz de la opresión y la vergüenza internalizadas, dos experiencias que viven profundamente en el cuerpo y la identidad de las personas que han tenido que navegar por sistemas que no están hechos para ellos(as).

Si alguna parte de esto te resulta familiar, no estás solo(a). Para empezar, llevas mensajes que nunca fueron tuyos.

¿Qué es la opresión internalizada?

La opresión internalizada ocurre cuando las personas de grupos marginados comienzan a creer y encarnar los mensajes negativos que la sociedad les ha enseñado sobre quiénes son. Estas creencias pueden ser sobre la raza, el idioma, el tamaño del cuerpo, el género, el acento, la clase o el estatus migratorio. Con el tiempo, la opresión que experimentamos externamente se convierte en parte de cómo nos vemos a nosotros mismos.

Es posible que notes esto en tu propia vida si:

  • Te disculpas por ser demasiado(a) "emocional", "ruidoso" o "diferente".

  • Cambias la forma en que hablas, te vistes o te presentas en espacios profesionales

  • Dudas en abogar por sí mismo(a) o por los demás por miedo a ser "demasiado(a)"

  • Sientes culpa o incomodidad al recibir elogios u ocupar espacio

  • Te empujaste a superarte como prueba de tu valía

Estos no son defectos de personalidad. Son estrategias de supervivencia aprendidas en sistemas que premian la asimilación y castigan la autenticidad.

¿Qué tiene que ver la vergüenza con esto?

La vergüenza es el pegamento emocional que mantiene la opresión internalizada en su lugar. A diferencia de la culpa, que dice "Hice algo malo", la vergüenza dice: "Soy malo".

Cuando te han dicho directa o indirectamente que tu cultura es inferior, que tu idioma es una barrera o que tu identidad es inconveniente, la vergüenza se convierte en una compañera silenciosa y constante. Puede aparecer como:

  • Complacer a la gente

  • Hiperdependencia

  • Síndrome del impostor

  • Miedo a la visibilidad

  • Evitar conflictos o abogar por sí mismo(a)

La vergüenza te convence de que si trabajas más duro, te mezclas mejor o te quedas callado, es posible que finalmente sientas suficiente. Pero la suficiencia no viene de borrarte a ti mismo.

¿De dónde vienen estos mensajes?

Piensa en los primeros mensajes que recibiste:

  • "Habla inglés".

  • "No actúes demasiado mexicano/negro/asiático/etc."

  • "Eres demasiado sensible".

  • "Eso no es profesional".

  • "Tienes suerte incluso de estar aquí".

A menudo, estos mensajes provienen de la escuela, la iglesia, los medios de comunicación, los sistemas gubernamentales y, sí, a veces incluso de nuestras propias familias, que también pueden haberlos interiorizado. Es posible que hayas aprendido a encogerte para mantenerte a salvo, para lograr sentirte digno o a permanecer en silencio para evitar ser juzgado. Y aunque esas estrategias te ayudaron a sobrevivir, pueden impedirte sanar.

Puedes aprender a trabajar con esto

La terapia ofrece un espacio para nombrar, desaprender y liberar las mentiras que has absorbido. Juntos, podemos explorar:

  • ¿Cómo ha influido la opresión en tu identidad y tus relaciones?

  • Cómo la vergüenza aparece en tu vida diaria

  • ¿Cómo se siente la autenticidad en tu cuerpo?

  • Cómo suenan los límites en tu voz

  • Cómo vivir sin pedir perdón por existir

No se trata de "arreglarte". Se trata de volver a ti mismo(a). Ya no tienes que cargar con el peso de la incomodidad de otras personas.

¿Te reconoces aquí?

Tal vez siempre te has sentido como el/la "fuerte", el/la "callado(a)" o el/la "exitoso(a)", pero por dentro, te sientes cansado(a), solo(a) o invisible. Tal vez hayas pasado tu vida demostrando tu valía y estés listo para creerlo.

Mereces sentirte seguro(a) en tu piel. Mereces desaprender la vergüenza. Mereces sanación. Si este blog despertó algo en ti, hablemos. No tienes que desempacar esto solo(a). Reserva tu sesión hoy mismo. Comencemos el trabajo de recordar quién eres debajo de la opresión/vergüenza.

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